sábado, 28 de febrero de 2026

En busca de respuestas


 

La aleatoriedad de respirar

 Todos los caminos conducen al final. Todos alucinamos estar exentos. La sorpresa nos ahoga como si fuera inconcebible la muerte. 

 Prometemos vivir presentes y agradecidos, pero sale el sol y la lección se ha olvidado en otra cita a la que vamos tarde en un entaponamiento predecible, volvemos a jugar los números de la suerte encarnando imprudencias  para estar más cerca del final volviendo a creer en alguna delusión que nos libra de la extinción, que somos eternos. 

 Entonces muere un hijo en algún lugar y la cruda realidad de lo grotesca que es la existencia nos golpea como un tren; lo malcriados, mal agradecidos y mal acostumbrados que nos hemos vuelto a la aleatoriedad de seguir respirando un día más. 

 Estar vivo es la condena de saber que todo el que te rodea tendrá que vivir el dolor de la pérdida de seres amados y el terror de su propia emancipación de la vida.